Friday, October 20, 2006

¡Relájate! (Tudu bein)

El señor del fondo me miraba ( o no ) con cara de amargura. La señora que tenía a su lado miraba al suelo apagada, o quizás saturada. Seguí mirando a mi alrederdor y traté de distinguir algún gesto de alegría...lo ví, uno, allá lejos, casi no recuerdo de quién, de tan escondido que estaba entre un gran amasijo de ceños fruncidos y ojos cansados. Una alegría, viajar allí.
Salí del metro, o del tren, tampoco lo recuerdo. El sol me hizo cerrar los ojos de manera que apenas me pude situar, no sabía muy bien dónde estaba. Como tantas otras veces, estornudé, puse mi bici en el suelo, me monté en ella y me lancé calle abajo.
La sensación era de bienestar total, sin escuchar más que al viento y el rodar de las ruedas de mi bici y sintiendo el solecito en mis brazos...tudu bein, hasta que me encuentro con dos coches que me vienen de cara por mi carril, sorteando a otro que esperaba delante de un colegio.
Tudu bein, hasta que poco después una moto se salta el semáforo y me pasa a escasos veinte centímetros (¡pa que digan luego que la medida no importa!).
Alcancé por fin el carril bici, derechito pa casa, y ante mi sorpresa me lo encontré vacio...¡todo para mí! Bastó un semáforo para que se me colara una moto, dos...tres. Por lo menos no eran coches, ¡todavía! Porque poco tardaron, un taxista, claro.
Más irresponsable fue el kljokjhsi que me vino, por el carril bici (que no tiene más separación de los coches que una mísera línea) y de noche, sin iluminación, un individuo en bici, ¡uno de los míos! ¡¡¿pero estamos locos o qué?!!
Tudu bein, sí...los coches y las furgonetas aparcados en el carril bici me hacen recapacitar; no, sí es genial lo del carril bici, ahora que hay zona azul y zona verde al carril bici le podrían llamar no sé, zona de gratis, o zona vip, porque no me explico cómo a los dos minutos que te alejas de tu coche sin pagar el parquímetro ya hay uno o dos caballeros dejándote atentamente una multa sobre el parabrisas, pero para aparcar en la zona gratis todo son facilidades, total, no pasa nunca nadie y ya me dirás qué peligro puede correr un ciclista, con lo bien que conduce la gente. Impunidad.
Y llegas a casa, cansado, roto, vivo. Hoy he tenido suerte, no me ha pasado nadie por encima.
Tudu bein.
Y de nuevo la calle, la impaciencia y la estupidez cerril de algunos, de allí abajo en la calle, pero esta vez dentro de tu casa. Gracias, señores, a todos por hacernos la vida más tranquila y llevadera, llena de silencio y entendimiento. Gracias por sus bocinas, sus nervios de acero y su savoir faire.
Les invito a una tila y a que escuchen a Daniel Higiénico...tiene una canción que les viene al pelo,
se llama "¡Relájate!"
Pues eso.

Friday, September 15, 2006

Ya me puedes ver

Mi primera incursión en el mundo güeb. Ahora ya me puedes ver.